Se habla mucho de cuántos cargadores se instalan cada año en España, pero casi nunca de cuántos siguen funcionando meses después. La cifra sorprende: una parte importante de los puntos de recarga instalados acaba fuera de servicio y nadie los repara.
Por qué un cargador deja de funcionar
- Firmware desactualizado: el cargador deja de conectar con la app o de regular bien la carga.
- Protecciones mal calibradas: el diferencial salta con cada intento de carga.
- Fallo de conexión Wi-Fi: sin conexión no puedes programar horarios ni ver el consumo.
- Falta de revisión tras una avería puntual: el propietario deja de usarlo en vez de repararlo, y el punto queda "fantasma".
Por qué nadie lo repara
La mayoría de instaladores se centran en vender e instalar cargadores nuevos, no en mantener los que ya funcionan. El mantenimiento se trata como un favor puntual, no como un servicio con el que puedas contar. El resultado es que un cargador que falla se queda parado indefinidamente, aunque su reparación pueda ser sencilla.
Qué revisamos en una visita de mantenimiento
- Estado de las protecciones eléctricas y del cuadro asociado al cargador.
- Actualización de firmware y conectividad de la app.
- Estado físico del cable y del conector.
- Consumo real frente al consumo esperado, para detectar fugas o mal funcionamiento silencioso.
Con una revisión visual anual y una verificación técnica cada dos años en instalaciones domésticas evitas la mayoría de estos problemas antes de que dejen tu cargador fuera de servicio. Si el tuyo ya no funciona, consulta nuestro servicio de mantenimiento y reactivación: lo instalásemos nosotros o no.
